El Vajra, o Dorje, es un símbolo budista que representa la naturaleza de la verdad. Vajra es una inteligencia de la verdad, la inteligencia de la ecuanimidad, y la inteligencia que complementa al otro lado. El concepto de la simetría de este símbolo es ilustrar la unificación de la realidad relativa y absoluta. El cierre de las puntas en el final del símbolo representa el cierre de las ruedas del Samsara, o la ejecución de la Ilustración. El vajra es la contrapartida yang usada en los ritos tántricos budistas adjuntado con el yin ghanta (o campana). Cuando las deidades son representadas manteniendo un vajra y un ghanta en cada mano, esto simboliza la unión masculina y femenina de inteligencia y compasión. Además hay un vajraghanta, que es una campana cuyo tallo transporta uno de los dos lotos del vajra. El prefijo vajra se utiliza comunmente en el budismo, especialmente en el budismo tántrico. El prefijo vajra añade una connotación trascendental a los nombres de deidades y expresiones más sutiles. Entre otras cosas, un vajrasattva, o “corazón de diamante” es una deidad trascendental que ha asumido un vajrakaya, o cuerpo trascendental. Los yoguis tienen la posibilidad de comprender la posición vajrasana, una posición sentada similar a la posición elemental de arrodillarse sentado, que dicen que asigna características trascendentales al practicante. Un vajra se transforma de símbolo en instrumento espiritual con apariencia de puntal utilizado en rituales budistas, jainistas e hindúes. La utilidad se asemeja vagamente a una barra con una corona en cada radical. Más allá de sus orígenes originarios en la India y el Tíbet, el vajra puede ser usado no sólo como símbolo espiritual, sino además como arma en otros territorios tan cercanos como Nepal hasta Corea y Japón. El arma se compara a su homónimo en que puede cortar todo como un diamante, y además tiene el poder del poderoso rayo. No es asombroso que el vajra se encuentre en las representaciones de varios iconos budistas. Cuando se ve en las manos de una deidad sin lugar a dudas capaz, supone que el Buda es con la capacidad de utilizar capacidades y técnicas visibles a su aplicación del Dharma. Quien medita en el vajra puede conseguir la “vivencia del rayo”, donde el practicante experimenta una fusión entre las verdades relativas y absolutas. El vajra se ve comunmente en una manera doblada llamada la cruz de vajra, o visvavajra. Esto, desde luego, conecta perpendicularmente dos vajras para conformar un signo “más” o “x”. El concepto sánscrito vishva significa “el universo de la misma forma que lo experimentamos”. El símbolo visvavajra se usa comunmente en un sello en la base de las esculturas para asegurar y encerrar las oraciones que viven dentro de ella. El concepto del diamante en la tradición budista es que tiene la claridad y la fuerza de la sustancia, y tiene una cantidad enorme de poderes espirituales. El diamante representa la inmortalidad y la invulnerabilidad. El diamante se asocia con uno de los cinco kleshas, o la profesionalidad de editar la furia en inteligencia espejada. La vigorosa y masculina fuerza del vajra inspira a varios devotos budistas a invocar un poder indestructible y prevaleciente en su sendero de la Ilustración. Este símbolo intrincado y destacable y su encarnación física como un acompañamiento ritualista y arma ofrecen fuerza escencial para todos los que siguen el sendero del dharma. Dorje es la palabra tibetana para vajra, que además es un nombre habitual para los jovenes en ese país. La formación del símbolo vajra empieza con una esfera que representa a Sunyata, o el vacío (la felicidad, o entidad perdurable de la existencia). A cada lado de la esfera se apilan tres anillos, que representan el vacío, la carencia de sentido y la infatigabilidad, o las tres bienaventuranzas de la Budeidad. De todos los dos grupos de anillos florecen dos lotos con ocho pétalos. El loto, desde luego, puede representar varias cosas, pero aquí es en su mayoría representativo de la iluminación. Los dieciséis pétalos de pétalos representan los dieciséis métodos de vacío. Estos pétalos además tienen la posibilidad de representar los ocho bodhisattvas y sus contrapartes femeninas. Más allá de los pétalos de loto uno va a encontrar otros dos juegos de tres

El símbolo del mantra de Kalachakra del budismo es complicado y comprensivo. Además es conocido como el “Tenfold Poderoso”. Entonces, se le llama de esta forma porque se compone de diez partes diferentes. Este símbolo obsoleto está compuesto por un mantra de siete sílabas cubierto por un anillo de fuego. Arriba y a la izquierda y derecha del mantra hay tres símbolos complementarios, sumando de esta forma diez partes del diseño. Las muchas partes del símbolo se entrelazan entre sí para conformar un patrón elaborado. La palabra sánscrita Kalachakra significa “rueda del tiempo”. La integridad del mantra de Kalachakra es: OM AH HUM HOH HAM KSHAH MA LA VA RA YA HUM PHET No obstante, se cree que el mantra tiene sólo siete partes porque “Ham Kshah Ma La Va Ra Ya” está agrupado en solo una parte. El color y concepto de esta parte del mantra es el siguiente: Ham (azul): inteligencia iluminada de las deidades del mandala Kshah (verde): cuerpo de las deidades, habla y cabeza Ma (rojo): el palacio del mandala La (amarillo): el elemento de la tierra Wa (blanco): el elemento del agua Ra (rojo): el elemento del fuego Ya (negro): el elemento del aire La sección primera,”Om Ah Hum H Estas 4 sílabas tienen popularidad de ser capaces de limpiar la cabeza y el cuerpo en los esfuerzos por lograr la iluminación. El mantra es rematado con una media luna y un círculo (generalmente visto como el sol y la luna, o visarga y bindu), que representa a Om, o cuerpo iluminado. Encima de Om, uno va a encontrar una nada, o llama, que representa a los dos Ah y Ho juntos, que es el habla iluminada y la inteligencia. Bajo Om está Hum, que es la cabeza iluminada. A la izquierda del mantra hay una E dorada, que tiene relación al Kalachakra, o procedimiento. A la derecha está un Vam azul, o Vishvamata, que significa inteligencia. Probablemente halla alguna alteración en los colores e interpretaciones del símbolo Kalachakra en diferentes academias de pensamiento. El símbolo Kalachakra representa fundamentalmente la integridad del tantra Kalachakra de 2.500 años de antigüedad que se recita en un esfuerzo por purificar el cuerpo y la cabeza. Este tantra es todo en relación al tiempo, de la misma forma que los ciclos de los planetas, el período de nuestra respiración, y los numerosos ciclos en nuestros cuerpos y vidas. Además hay una designación de porciones “internas” y “externas” del tantra. La parte interior se refiere a los trabajos internos de los seres, como nuestros chakras. Naturalmente, la parte exterior se encarga de los asuntos exteriores. La relación entre las superficies internas y ajenas se puede contrastar con la relación entre la cabeza y el cuerpo. De los cinco capítulos de todo el tantra del Kalachakra, los dos primeros mencionan al reino exterior y los tres siguientes al interior. El primero se denomina el “Kalachakra de tierra” y el segundo es el “otro” o “Kalachakra alterno”. El tantra del Kalachakra es de enorme manera sustancial para los monjes y monjas budistas, dado que se utiliza frecuentemente en las prácticas de iniciación que asisten a socorrer la brecha entre ser un laico y ingresar en el Budismo. El de hoy Dalai Lama, S. A. Se conoce que Tenzin Gyatso otorga iniciaciones de Kalachakra a una cantidad enorme de personas a la vez. El Dalai Lama piensa que estas prácticas de iniciación inclusive favorecen a esos que no están presentes en estas iniciaciones, gracias a su buena predominación kármica en el planeta. El símbolo del mantra de Kalachakra en sí mismo está en el suministro listo. El símbolo se puede hallar en todas partes en las zonas de todo el mundo que practican el budismo. El Kalachakra además se usa en los infames mandalas de arena de los budistas. Los monjes pasarán semanas o meses creando meticulosamente gigantes maravillas artísticas circulares, o mandalas, hechas sólo de arena de colores. Los mandalas de arena Kalachakra tienen dentro todas las 722 deidades dentro de la composición del mandala. Estos espectaculares e increíbles mandalas terminan observando su ausentación cuando los monjes destruyen el cuadro de una forma sistemática. Cada parte (y deidad) se descarta en un orden concreto. La arena se recopila en un frasco y se “libera” a la naturaleza, por lo general al ser vertida en un cuerpo de agua en movimiento como un río. Este ritual se ejecuta para acordarse