Actualmente, un poderoso hambre espiritual está apareciendo mientras varios buscan consuelo, acompañamiento y concepto en un mundo que se volvió fuera de control. Hay caminos interminables que recorrer, pero la mayor parte de ellos tienen poco conocimiento de las formas en que la costumbre judía y zen puede proveer guía, alegría, fortaleza, equilibrio y cómo tienen la posibilidad de sanar tu vida. Mientras profundizamos, descubrimos lo que verdaderamente son estas prácticas y cómo se enriquecen, enriquecen e iluminan unas a otras. En cierto sentido, el judaísmo y el zen representan dos extremos opuestos de un continuum: el zen se apoya en la independencia extremista, la individualidad, el estar en el presente y el no apego. El judaísmo viene arraigado en las relaciones familiares, el cariño, la oración a un poder superior y el mandato de retener y acordarse. Un corazón judío es cálido, bondadoso, humano, devoto de la familia y de los amigos, lleno de añoranza por el confort de todos. Un ojo zen es fresco, directo, espontáneo, plantado en el instante presente. No se observa obstaculizado por ideas, creencias, tradiciones, esperanzas o expectativas. Estas prácticas son como dos alas de un ave: las dos son primordiales para lograr volar. Es bastante simple perder de vista el verdadero propósito de algún costumbre. Aun con las superiores pretenciones, la obediencia ciega, la obsesión y la presión grupal para conformarse tienen la posibilidad de y de hecho llevan a varios al error. La furia, el prejuicio y la dominación tienen la posibilidad de de forma sencilla sustituir la amabilidad, generosidad y inteligencia que todos anhelamos. La costumbre conjunta del zen y el judaísmo es una custodia contra esto. Crea un equilibrio, descarta las malas hierbas y facilita que tu vida florezca. La costumbre del zazen (meditación zen) crea una atmósfera de amor, aceptación, respeto, claridad, amabilidad. Zazen llega hasta el centro de lo que eres y produce aquello que es saludable, sincero, creativo y sana la soledad y la división. Mientras nos sentamos en zazen, la concentración crece, los pensamientos perdidos disminuyen, la defensividad se disuelve, el corazón se abre. En la costumbre judía, la oración es central. Volvemos frecuentemente al día a la Fuente, brindamos bendiciones, pedimos orientación y ofrecemos gracias y alabanzas. El Zen no sólo ilumina la oración y las enseñanzas judías, sino que brinda una vivencia más profunda de ellas. Enfoca la cabeza y el corazón, te facilita reunir tu energía dispersa y estar en contacto con tu ser fundamental. De muchas formas, la meditación Zen, o zazen, se ve ser lo contrario a la oración judía. A lo largo de el zazen no rezáis para soliciar asistencia en absoluto. Te sientas, espalda derecha, piernas cruzadas, ojos abajo, viendo hacia la pared. Usted no habla, no prolonga la mano, no toca ni escucha los inconvenientes de los otros. Precisamente, no ofreces consuelo ni recurres a otros para que te apoyen. De hecho, lo que pensabas que era acompañamiento te es quitado. Si alguien está teniendo inconvenientes en el cojín, experimentando mal o pena, usted no interfiere. Su vivencia es hermosa y en este momento se les está dando la posibilidad de enfrentarla totalmente. El acompañamiento que ofreces es discreto y profundo, únicamente debes sentarte a su lado, confrontando tu propia vivencia, y no moviéndote. En más reciente instancia, no puedes saborear los frutos reales de una costumbre hasta y a menos que tomes algo de ella y la apliques en tu vida. Cada uno debe ver atentamente la manera en que su corazón lo atrae y después escoger esta forma con todas sus fuerzas. Si caes en la culpa, la presión o la condenación de ti mismo o de algún otra persona, perdiste el objetivo de las dos prácticas, que es bendecir, despertar y sanar al planeta entero. Mientras practicas todos los días, tu vida se arraiga y se llena de perspicacia y alegría. Biografía del autor: Averigüe más acerca de cómo el Zen y la costumbre judía tienen la posibilidad de sanar su historia en el libro ganador de premios, Jewish Dharma (Guía para la Costumbre del Judaísmo y el Zen), www.jewishdharma.com El creador es psicólogo, conferencista y practicante a la larga del Zen y el Judaísmo. Ella ha brindado bastante más de 500 charlas talleres sobre todos los puntos del desarrollo personal y espiritual y el avance de la verdadera paz mental. Póngase en contacto con ella en: topspeaker@yahoo.com, www.brendashoshanna.com