Se encontraba cliqueando cerca de mi cuenta de LinkedIn, ocupándome de mis propios asuntos, cuando me hallé con la consultora de la iglesia Barbara Stechert. Ella había comenzado una controversia jugosa escribiendo que los deportes organizados para jovenes son la novedosa religión o están matando la vieja iglesia. La multitud era muy emocional en sus respuestas – ella por supuesto tocó un acorde. Para mí, el acorde que me asombró cuando se encontraba espiando en la conversación fue el mismo que escribí en mi artículo Cambiar tus cuestiones, Cambiar tu iglesia – el poder de cambiar las cuestiones que nos encontramos realizando. En esta situación, en lugar de preguntar si las Pequeñas Ligas están matando a la iglesia, ¿qué tal si hacemos estas dos cuestiones? 1. ¿Cómo aprovechamos el nivel de deber que se está exponiendo en los deportes infantiles? En lugar de desafiar a las Pequeñas Ligas preguntando si están matando a la iglesia, observemos en su lugar lo que el deporte tiene para prestar. ¿Cómo tenemos la posibilidad de soliciar prestado o crear desde eso? La iglesia y los deportes no están en equipos opuestos, nos encontramos en el mismo conjunto con los mismos objetivos – creando familias fuertes y prestando asistencia a los jovenes a crecer bien. No tiene que ver con culpar a los deportes por la reducción de nuestros números. Hablamos de explotar las fortalezas de la multitud y lo que más les importa y dejar que traigan eso a la vida de su iglesia. Hablamos de ir donde está la multitud y concentrarse en sus pretenciones y pasiones. Hay un número de iglesias que están realizando un trabajo espectacular con esta clase de ministerio creativo de alcance comunitario. Entre otras cosas, Wasatch Ministries ofertó servicios de extensión en una estación de esquí. Sports Serve tiene dentro a deportistas, iglesias, academias, compañias locales y gobierno para realizar su misión de editar comunidades cerca del mundo. Reach Forth Sports Ministry combina deportes mixtos con un mensaje devocional de 5-10 minutos en cada juego. 2. Si la Iglesia está muriendo, ¿qué pasa con eso? Si nuestra fe hablamos de muerte y resurrección, ¿qué está realizando Dios con esta muerte aparente de la Iglesia? ¿En qué nos está mejorando Dios para resultar? ¿Qué es lo que Dios está volviendo a crear en el sitio de lo que siempre hemos planeado de nosotros como la iglesia? ¿Cuál es la invitación de Dios para nosotros/usted? (¡Esa es una de mis cuestiones favoritas!) ¿Y cuál es nuestro papel en este desarrollo de resurrección? Sugerencia: no es para resucitar. No, lo experimentamos, lo aceptamos, lo reconocemos y formamos parte de él. Nos relajamos y decimos:”¡Vaya, esto es genial! Observemos lo que Dios tiene premeditado para nosotros aquí”. No debemos vigilar o solucionar todo. Si el 90% del ministerio está mostrándose – y oigo a muchos pastores decir que lo está – entonces nuestro papel es manifestarse y ser parte de lo que Dios está realizando. Hablamos de la aptitud de respuesta – la aptitud de seleccionar su respuesta. Porque sí tenemos la posibilidad de seleccionar cómo vamos a responder a las mareas cambiantes de la sociedad de hoy. Entonces, ¿qué nos encontramos realizando para desarrollar a nuestros jovenes y proporcionarles ocupaciones estructuradas? Hay una iglesia a la que los jovenes piden verdaderamente ayudar. Heirport, el centro de adoración para jovenes del campus 378 de Harvest, da vivencias de adoración de “alta energía” que tienen dentro música, títeres y juegos. Seriamente, ¡esto provoca que Chuck E. Cheese parezca aburrido! Este es otro ejemplo de ministerio creativo – un liderazgo de la iglesia que respondió a las pretenciones de su red social y se hizo la pregunta,”¿Cómo tenemos la posibilidad de integrar las cosas que compiten por la atención de los jovenes? ¡Esa era una pregunta poderosa! Biografía del autor: J. Val Hastings, MCC es el principal creador y presidente de Coaching4Clergy, que otorga poder a los dirigentes espirituales de actualmente por medio del coaching, consultoría y entrenamiento de entrenadores. ¿Sabías que 6 de cada 10 iglesias cerrarán en los siguientes 10 años? Visite coaching4clergy.com y e3churchleadership.com para conseguir información, elementos y servicios que le van a ayudar a asegurar un futuro sostenible para su congregación.

En LuvemOrLeavem nos llega primordialmente historias sobre matrimonios que están en las rocas, pero además nos llega historias sobre matrimonios que han sobrevivido a toda clase de crisis que los que leen esperan inspiren a aquellas parejas que todavía están en la mitad de tales luchas. Un hilo habitual en muchas de estas historias es que la multitud asigna su fe religiosa por contribuir a que su matrimonio sobreviva. En este momento, desde luego, la religión no es una garantía de que un matrimonio sobrevivirá y también los integrantes del clero tienen matrimonios que fallan, pero el prominente número de parejas casadas por bastante más de diez años que incluyeron la religión como parte de su fórmula para el triunfo me llevó a investigar bastante más de cerca el matrimonio y la religión. Apoyado en historias de parejas que se clasifican como alegremente casadas al menos a lo largo de diez años, he compilado una lista de las formas frecuentes en que estas parejas sienten que la religión fué beneficiosa para su matrimonio. Una de las referencias frecuentes que oí de las parejas que habían pasado por muchas adversidades en su matrimonio fue que tenían en cuenta que pasarían por estos momentos porque su matrimonio no era sólo sobre ellos dos. En este momento, desde luego, todos entendemos que los lazos del matrimonio van más allá de la pareja para integrar a sus hijos, de esta forma como a los integrantes de la familia tanto del marido como de la mujer, pero estas parejas además sentían poderosamente que sus matrimonios eran bendecidos por y serían guiados por un poder superior. Tener fe en que su matrimonio sería guiado por Dios fue un consuelo para muchas de la gente que compartieron sus historias conmigo. Los pésimos tiempos no parecían ser tan alarmantes para ellos porque sentían que poseían la asistencia del Todopoderoso para sacarlos adelante además de sus propios esfuerzos. Esto era fundamentalmente sustancial para la gente que llegaban a los puntos de llegada en su matrimonio donde sentían que estaban más en compromiso a lograr que su matrimonio funcionara que su cónyuge. Suponiendo que había un poder superior ayudándoles no logró que estos individuos sintieran esa sensación de soledad que esperaríamos cuando alguien quiere socorrer un matrimonio con un cónyuge que no se ve tan puesto en compromiso a solucionar las cosas. Una enorme razón por la cual muchas de estas parejas se sentía tentadas a llevar a cabo lo opuesto era el temor de pecar y las secuelas que esto tendría. En este momento es grandioso creer que todos poseemos una brújula moral tan fuerte que siempre elegiremos el bien sobre el mal, pero el temor a las secuelas es terminantemente un elemento disuasorio añadido para esos instantes en que esa brújula moral no trabaja a pleno poder. Para bastante gente, la noción de secuelas está rigurosamente relacionada con si su cónyuge se enterará o no de su accionar. Para esos cuya fe se apoya en un Dios que todo lo sabe, jamás hay una ocasión de que sus acciones pasen desapercibidas o de evadir las secuelas de esas acciones. Muchas de las parejas que compartieron sus historias explicaron su fe de una forma costumbre. Ellos sentían que sus similitudes religiosas eran la raíz de muchas otras cosas que poseían parecido, y lo de mayor relevencia, sus misiones compartidas.como ha dicho una mujer:”Es simple hallar a un hombre que comparte tus deseos, pero complicado hallar a alguien que comparta tus valores. Sin importar las historias de la consideración de la religión en el matrimonio que tantas parejas compartieron conmigo, no hay prueba contundente de que haya encontrado que exhibir que tener la religión como parte central de sus vidas otorga a una pareja más opciones de tener un matrimonio exitoso que las parejas que no son religiosas. Desde luego, las estadísticas no tienen la posibilidad de contar toda la historia y las parejas que compartieron sus historias conmigo sintieron muy poderosamente que la religión jugó un papel clave en el triunfo de su matrimonio. Además observo en mi vida personal que cerca del 90% de las parejas alegremente casadas