Algo cambió para Jacob en su perspectiva nocturna final. En lo que esperaríamos que fuera uno de sus instantes más importantes, él deja sueltos los reinos de su historia. Dios había cambiado su nombre de Jacobo a Israel mientras crecía en sí mismo, dispuesto a confrontar de manera directa a cada proposito difícil de cumplir. Perdió al Israel todos los años que creyó que José había muerto. No había logrado confrontar a su más grande contrincante, sus hijos. Por otro lado, al oír la novedad de que José se encontraba vivo y el gobernante de Egipto,”El espíritu de su padre Jacob fue revivido. Israel dijo:’ ¡Qué bien! ¡Mi hijo Joseph todavía vive! Iré a verlo antes de morir”. Entonces, Israel se puso en sendero…” Cuando se entera de que José está vivo, su espíritu resucita, como su nombre, Israel. Es Israel quien dirige a la familia en la primera etapa de su mudanza a Egipto. “Dios habló a Israel en visiones nocturnas y dijo:’ ¡Jacob! ¡Jacob!” Dios lo transporta de vuelta a ser Jacobo, como era antes de que alcanzara su estatus patriarcal. No es Israel quien dirige a la familia en la etapa final de la mudanza, es Jacob, y, como Jacob, él no dirige el viaje, sino que “los Hijos de Israel llevaron a Jacob su padre,” la siguiente generación toma la frontal. Por el momento no es más Israel el luchador, y por el momento no es el Jacob que se enredó valientemente con Esaú y Labán; en este momento se encontraba siendo llevado por los Hijos de Israel. Algo cambió para él en esa perspectiva nocturna. Algo que lo elevó más allá de Jacob o Israel a ser el padre de los Hijos de Israel. “José va a poner su mano sobre tus ojos”, tus hijos asumirán en este momento la compromiso de asesorar a la familia hacia el futuro. Y Jacob lo dejó ir. Poseía el valor de ser llevado. Es complicado dejar ir los reinos. Los Macabeos se negaron a dejar el poder luego de su victoria de Janucá, y como Kohanim (Sacerdotes), asumieron injustamente el papel de rey. No poseían el valor de ser llevados. Jeremías suplicó a lo largo de años a los pocos judíos que quedaban en Judá que se rindieran a los babilonios, y aunque Jerusalén se encontraba bajo el asedio que iremos a conmemorar en unos algunos días, se negaron penosamente a dejar caer los reinos. Se requiere valor para ser llevado. Jacob lo poseía. Varios no lo hicieron. El trabajo de Jacob no había terminado. Él manda a Judá adelante para detallar un sistema escolar para la familia. Él forma un pacto con Faraón, define las 12 Tribus, y asigna sus permisos para el resto de la historia. Usa su lecho de muerte para comunicar una perspectiva del destino último de su progenie. El hombre que se encontraba dispuesto a ser llevado todavía poseía bastante que llevar a cabo, y levantó a otros más prominente que nunca; el primer indicio de la relación mágica que teníamos con el Arca: Llevamos el Arca de la Unión, pero el Arca levantó a los que la llevaban. La piedra primordial superó los 3,5 millones de votos esta semana, nuestro tercer cumpleaños. Hemos inspirado exitosamente a varios, los hemos llevado adelante, respondido cuestiones y brindado dirección. Le pedimos que nos ayude a continuar adelante al apoyar nuestros esfuerzos y llevar a cabo su contribución deducible de impuestos de finales del año para que tengamos la posibilidad llevar a más personas todavía más prominente. Biografía del autor: Información del autor: Aprenda y descubra las profecías divinas con el rabino Simcha Weinberg de la sagrada Torah, la ley judía, el misticismo, la Kabbalah y las profecías judías.

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