El símbolo del mantra de Kalachakra del budismo es complicado y comprensivo. Además es conocido como el “Tenfold Poderoso”. Entonces, se le llama de esta forma porque se compone de diez partes diferentes. Este símbolo obsoleto está compuesto por un mantra de siete sílabas cubierto por un anillo de fuego. Arriba y a la izquierda y derecha del mantra hay tres símbolos complementarios, sumando de esta forma diez partes del diseño. Las muchas partes del símbolo se entrelazan entre sí para conformar un patrón elaborado. La palabra sánscrita Kalachakra significa “rueda del tiempo”. La integridad del mantra de Kalachakra es: OM AH HUM HOH HAM KSHAH MA LA VA RA YA HUM PHET No obstante, se cree que el mantra tiene sólo siete partes porque “Ham Kshah Ma La Va Ra Ya” está agrupado en solo una parte. El color y concepto de esta parte del mantra es el siguiente: Ham (azul): inteligencia iluminada de las deidades del mandala Kshah (verde): cuerpo de las deidades, habla y cabeza Ma (rojo): el palacio del mandala La (amarillo): el elemento de la tierra Wa (blanco): el elemento del agua Ra (rojo): el elemento del fuego Ya (negro): el elemento del aire La sección primera,”Om Ah Hum H Estas 4 sílabas tienen popularidad de ser capaces de limpiar la cabeza y el cuerpo en los esfuerzos por lograr la iluminación. El mantra es rematado con una media luna y un círculo (generalmente visto como el sol y la luna, o visarga y bindu), que representa a Om, o cuerpo iluminado. Encima de Om, uno va a encontrar una nada, o llama, que representa a los dos Ah y Ho juntos, que es el habla iluminada y la inteligencia. Bajo Om está Hum, que es la cabeza iluminada. A la izquierda del mantra hay una E dorada, que tiene relación al Kalachakra, o procedimiento. A la derecha está un Vam azul, o Vishvamata, que significa inteligencia. Probablemente halla alguna alteración en los colores e interpretaciones del símbolo Kalachakra en diferentes academias de pensamiento. El símbolo Kalachakra representa fundamentalmente la integridad del tantra Kalachakra de 2.500 años de antigüedad que se recita en un esfuerzo por purificar el cuerpo y la cabeza. Este tantra es todo en relación al tiempo, de la misma forma que los ciclos de los planetas, el período de nuestra respiración, y los numerosos ciclos en nuestros cuerpos y vidas. Además hay una designación de porciones “internas” y “externas” del tantra. La parte interior se refiere a los trabajos internos de los seres, como nuestros chakras. Naturalmente, la parte exterior se encarga de los asuntos exteriores. La relación entre las superficies internas y ajenas se puede contrastar con la relación entre la cabeza y el cuerpo. De los cinco capítulos de todo el tantra del Kalachakra, los dos primeros mencionan al reino exterior y los tres siguientes al interior. El primero se denomina el “Kalachakra de tierra” y el segundo es el “otro” o “Kalachakra alterno”. El tantra del Kalachakra es de enorme manera sustancial para los monjes y monjas budistas, dado que se utiliza frecuentemente en las prácticas de iniciación que asisten a socorrer la brecha entre ser un laico y ingresar en el Budismo. El de hoy Dalai Lama, S. A. Se conoce que Tenzin Gyatso otorga iniciaciones de Kalachakra a una cantidad enorme de personas a la vez. El Dalai Lama piensa que estas prácticas de iniciación inclusive favorecen a esos que no están presentes en estas iniciaciones, gracias a su buena predominación kármica en el planeta. El símbolo del mantra de Kalachakra en sí mismo está en el suministro listo. El símbolo se puede hallar en todas partes en las zonas de todo el mundo que practican el budismo. El Kalachakra además se usa en los infames mandalas de arena de los budistas. Los monjes pasarán semanas o meses creando meticulosamente gigantes maravillas artísticas circulares, o mandalas, hechas sólo de arena de colores. Los mandalas de arena Kalachakra tienen dentro todas las 722 deidades dentro de la composición del mandala. Estos espectaculares e increíbles mandalas terminan observando su ausentación cuando los monjes destruyen el cuadro de una forma sistemática. Cada parte (y deidad) se descarta en un orden concreto. La arena se recopila en un frasco y se “libera” a la naturaleza, por lo general al ser vertida en un cuerpo de agua en movimiento como un río. Este ritual se ejecuta para acordarse

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