Uno de los retos más importantes en la comunicación con Dios es el de calmar tu cabeza. Usted tiene la posibilidad de preguntarse “¿Qué debe ver su cabeza con la comunicación con Dios? Esta es la cuestión. Todos poseemos ideas sobre Dios. Poseemos expectativas sobre Dios. Esperamos formas en las que Dios se muestra, habla, trabaja, se desplaza, etc. Estas expectativas son la consecuencia de la formación religiosa, la formación popular y la formación de los padres. Después, en todo el sendero, recogemos nuestras ideas únicas similares con Dios. Todo este bagaje colorea nuestra vivencia de estar comunicados con Dios. Podrías compararlo con la comunicación con un amigo. Si usted cuenta con una fuerte expectativa de lo que van a decir y dicen algo nuevo, frecuentemente oye lo que usted espera – no lo que verdaderamente dijeron. Tu respuesta te delata y descubres que hubo un fallo en la comunicación. No es diferente con Dios. Si entras en una relación con Dios con todas tus expectativas sobre cómo Dios va a hablar, lo que Dios va a decir, etc… ¿Qué crees que escucharás? Precisamente lo que esperabas oír. Entonces usted tiene la posibilidad de seguir su sendero sintiéndose orgulloso de su comprensión de Dios porque Él le ha dicho precisamente lo que usted sabía que Él haría! Hay una escritura extraordinaria que nos asiste a comprender a Dios un poco mejor. Isaías 55:8-9 8 Porque mis pensamientos no son nuestros pensamientos, ni nuestros caminos son nuestros caminos mis caminos, dice Jehová. 9 Porque de esta forma como los cielos son más altos que la tierra, de esta forma además mis caminos son más altos que nuestros caminos, y mis pensamientos que nuestros pensamientos. Cuando usted se proporciona cuenta de que espera que Dios lleve a cabo o diga esto o que usted desee reconsiderarlo. Siempre existe la oportunidad de que sus expectativas estén tan lejos de la verdad como los cielos están sobre la tierra. Cuando usted se calme la cabeza, piénse sentado en la existencia de Dios. No finjas entender cómo va a ser Dios. Sólo facilita que lo que salga como está. Es viable que note la necesidad de cambiar la imagen según sus expectativas y nociones. Trata de dejarlo como está. Entonces, quizás desee llevar a cabo una pregunta: intente estar comunicado con Dios. La respuesta posiblemente va a venir con apariencia de pensamientos espontáneos y fluidos – verás que no son tuyos. Estamos hablando de escuchar la voz de Dios cuando muy escasas personas verdaderamente escuchan una voz audible. La mayor parte de las ocasiones es sencillamente este fluído de pensamientos – pensamientos que no fueron generados por el exámen y la deducción de tu propia cabeza. Es muy viable que hayas escuchado la voz de Dios antes, pero tus expectativas te impidieron reconocerla. Recuerden, según el Cristo, son los jovenes los que entran al reino. Si usted está peleando con cómo escuchar de Dios – posiblemente usted está intentando de duro. Si un pequeño puede llevarlo a cabo, tú además. Los jovenes tienen la virtud de no tener tantas expectativas. La Escritura aconseja: Estén quietos y sepan que yo soy Dios – por el momento esas expectativas. Espera escuchar la voz de Dios. ¡Sí que puedes! Biografía del autor: Si su misión es escuchar la voz de Dios, disfrutará de un curso que Robert ha listo. Es GRATIS! ¡Tráela aquí! Prepara tu corazón para comentar con Dios Tu además puedes gozar de mi blog sobre Oír la voz de Dios.

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