En LuvemOrLeavem nos llega primordialmente historias sobre matrimonios que están en las rocas, pero además nos llega historias sobre matrimonios que han sobrevivido a toda clase de crisis que los que leen esperan inspiren a aquellas parejas que todavía están en la mitad de tales luchas. Un hilo habitual en muchas de estas historias es que la multitud asigna su fe religiosa por contribuir a que su matrimonio sobreviva. En este momento, desde luego, la religión no es una garantía de que un matrimonio sobrevivirá y también los integrantes del clero tienen matrimonios que fallan, pero el prominente número de parejas casadas por bastante más de diez años que incluyeron la religión como parte de su fórmula para el triunfo me llevó a investigar bastante más de cerca el matrimonio y la religión. Apoyado en historias de parejas que se clasifican como alegremente casadas al menos a lo largo de diez años, he compilado una lista de las formas frecuentes en que estas parejas sienten que la religión fué beneficiosa para su matrimonio. Una de las referencias frecuentes que oí de las parejas que habían pasado por muchas adversidades en su matrimonio fue que tenían en cuenta que pasarían por estos momentos porque su matrimonio no era sólo sobre ellos dos. En este momento, desde luego, todos entendemos que los lazos del matrimonio van más allá de la pareja para integrar a sus hijos, de esta forma como a los integrantes de la familia tanto del marido como de la mujer, pero estas parejas además sentían poderosamente que sus matrimonios eran bendecidos por y serían guiados por un poder superior. Tener fe en que su matrimonio sería guiado por Dios fue un consuelo para muchas de la gente que compartieron sus historias conmigo. Los pésimos tiempos no parecían ser tan alarmantes para ellos porque sentían que poseían la asistencia del Todopoderoso para sacarlos adelante además de sus propios esfuerzos. Esto era fundamentalmente sustancial para la gente que llegaban a los puntos de llegada en su matrimonio donde sentían que estaban más en compromiso a lograr que su matrimonio funcionara que su cónyuge. Suponiendo que había un poder superior ayudándoles no logró que estos individuos sintieran esa sensación de soledad que esperaríamos cuando alguien quiere socorrer un matrimonio con un cónyuge que no se ve tan puesto en compromiso a solucionar las cosas. Una enorme razón por la cual muchas de estas parejas se sentía tentadas a llevar a cabo lo opuesto era el temor de pecar y las secuelas que esto tendría. En este momento es grandioso creer que todos poseemos una brújula moral tan fuerte que siempre elegiremos el bien sobre el mal, pero el temor a las secuelas es terminantemente un elemento disuasorio añadido para esos instantes en que esa brújula moral no trabaja a pleno poder. Para bastante gente, la noción de secuelas está rigurosamente relacionada con si su cónyuge se enterará o no de su accionar. Para esos cuya fe se apoya en un Dios que todo lo sabe, jamás hay una ocasión de que sus acciones pasen desapercibidas o de evadir las secuelas de esas acciones. Muchas de las parejas que compartieron sus historias explicaron su fe de una forma costumbre. Ellos sentían que sus similitudes religiosas eran la raíz de muchas otras cosas que poseían parecido, y lo de mayor relevencia, sus misiones compartidas.como ha dicho una mujer:”Es simple hallar a un hombre que comparte tus deseos, pero complicado hallar a alguien que comparta tus valores. Sin importar las historias de la consideración de la religión en el matrimonio que tantas parejas compartieron conmigo, no hay prueba contundente de que haya encontrado que exhibir que tener la religión como parte central de sus vidas otorga a una pareja más opciones de tener un matrimonio exitoso que las parejas que no son religiosas. Desde luego, las estadísticas no tienen la posibilidad de contar toda la historia y las parejas que compartieron sus historias conmigo sintieron muy poderosamente que la religión jugó un papel clave en el triunfo de su matrimonio. Además observo en mi vida personal que cerca del 90% de las parejas alegremente casadas

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