Con una duración de dos décadas, el Concilio de Trento del siglo XVI se considera como posiblemente el más destacables consejos en la narración de la Iglesia Católica. Aunque fue interrumpido en numerosas oportunidades gracias a guerras, la desaparición del Papa y los desacuerdos en relación a lo que debe constituir la lección de la Iglesia, el Concilio Ecuménico de Trento mantiene su concepto en la narración de la Iglesia Católica por el papel que desempeñó en la contrarreformación, de esta forma como por las enseñanzas que se solidificaron a lo largo de el tiempo que estuvo en sesión. Observando el surgimiento de tres pontífices diferentes a lo largo de su historia servible, este concilio puso a los ojos de la iglesia varios de los asuntos más polémicos del lapso. Estos temas incluyeron la consideración de los Siete Sacramentos, la toma de la Iglesia en el enfrentamiento sobre la fe vs. proyectos, y la reafirmación de la consideración de la veneración de los santos e imágenes. En tanto que varios temas relacionados con la lección de la Iglesia fueron abordados a lo largo de los ciclos del Concilio Ecuménico de Trento, la más grande parte del tiempo se ocupó a la validez de los Siete Sacramentos como el sendero hacia la salvación. Fue elección del concilio ecuménico que la consideración de estos sacramentos era una sección escencial de la narración de la Iglesia y se decretó además que la transubstanciación y la doctrina de la “presencia real”, que establece que el cuerpo y la sangre de Cristo están realmente presentes con apariencia de pan y vino, se mantendrían. Esto se oponía de manera directa a la lección protestante de la consubstancialidad, que asegura que aunque el sacramento y el cuerpo y la sangre de Cristo coexisten, no son uno en lo mismo. Al ratificar esta doctrina, la Iglesia Católica se atuvo a la consideración dada a la Sagrada Eucaristía en la Historia de la Iglesia. Otra elección considerable tomada por el Concilio Ecuménico de Trento, que sostuvo la narración de la Iglesia Católica, vino a saber por qué procedimientos uno puede recibir la salvación. Según el criterio protestante, la salvación se consigue sólo por la fe. El Concilio de Trento lo negó vehementemente, y reafirmó la lección de la Iglesia de que la fe, adjuntado con las proyectos, era el sendero hacia la salvación. Aunque la fe es un ingrediente considerable de la salvación, es la Iglesia Católica enseñando que no puede ocasionar la salvación sin proyectos, debido a que ningún hombre puede entender si ha recibido la felicidad de Dios. Al ponerse en contra a los inquilinos centrales del protestantismo, el Concilio ecuménico de Trento dejó claro que la interpretación de la Iglesia de estos hechos era la más reciente palabra sobre asuntos de la lección cristiana oficial. Entre las doctrinas reafirmadas como lección oficial de la Iglesia a lo largo de el concilio ecuménico de Trento estaba la veneración de santos e imágenes. Había llegado a la atención de la Iglesia Católica que esos de la fe protestante consideraban esta costumbre como una manera de idolatría. En su afirmación oficial, el concilio de Trento logró hincapié en que, aunque estas imágenes y esculturas son veneradas dentro de la iglesia, no se les brinda ninguna orden de divinidad, debido a que estas imágenes sirven al propósito de honrar a las figuras sagradas de la tradición cristiana. Mientras estos santos se sientan a la diestra de Cristo en virtud de su tiempo en la tierra, es muy bien acertado honrarlos y también rezarles, con la promesa de que esas oraciones sean contestadas por Cristo. Esta costumbre, decretada por el concilio, fué parte integral de la lección de la Iglesia desde los tiempos del cristianismo primitivo y, como tal, merecía un espacio en la Iglesia Católica de la etapa. Esta elección sostuvo numerosas prácticas que habían persistido durante la narración de la Iglesia Católica, como la costumbre de la locura mariana. Cuando el Concilio Ecuménico de Trento llegó a su fin en 1563, había logrado varias cosas que dejarían una huella indeleble en la narración de la Iglesia. Entre ellas, la reafirmación de las enseñanzas simples de la Iglesia católica, algunas de las cuales fueron dadas para hacer mas fuerte a la Iglesia y responder a sus detractores protestantes. Al llevarlo a cabo, el concilio acabó con algún confusión que quedara en relación a Cathol

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