En el Corán, Allah manda a los creyentes a “Sed defensores de la justicia, dando testimonio sólo para Allah, inclusive contra nosotros mismos o contra nuestros padres y parientes”. Ya sean ricos o pobres, Alá es con la capacidad de cuidarlos. No sigas tus propios deseos y te desvíes de la realidad…” (Surat an-Nisa’: 135). Con las reglas que impuso a los musulmanes, su actitud justa y condescendiente hacia los de otras religiones, lenguas, etnias y tribus, y su forma de no discriminar entre ricos y pobres, pero intentando a todos por igual, el Mensajero de Alá (saas) es un enorme ejemplo para toda la raza humana. Alah dice esto a su profeta (saas) en un verso: son personas que escuchan mentiras y consumen ganancias mal conseguidas. Si vienen a ti, puedes evaluar entre ellos o alejarte de ellos. Si te apartas de ellos, no tienen la posibilidad de hacerte inconveniente de ninguna forma. Pero si juzgas, evalúa entre ellos con justicia. Alá quiere a los justos. (Surat al-Ma’ ida: 42) El profeta (saas) acató las órdenes de Alá, inclusive con gente tan complicado, y jamás logró ninguna concesión en su aplicación de la justicia. Se transformó en un caso de muestra para todos los tiempos con las palabras:”Mi Señor ha mandado justicia…” (Surat al-A’ raf: 29). Numerosos accidentes atestiguan la justicia del Profeta (saas). Vivía en un espacio donde convivían personas de diferentes religiones, lenguas, etnias y tribus. Es muy complicado para esas sociedades vivir juntas pacificamente y seguridad, y vigilar a quienes tratan de disentir. Un grupo podría volverse belicoso hacia otro y también agredir a otro sobre la palabra o acción más suave. No obstante, la justicia del Profeta (saas) era una fuente de paz y seguridad para esas otras comunidades, tanto como para los musulmanes. A lo largo de el tiempo del Profeta (saas), cristianos, judíos y paganos fueron tratados por igual. El profeta (saas) acató el versículo “No hay coacción en lo que tiene relación a la religión…” (Surat al-Baqara: 256), enseñando la verídica religión a todos, pero dejándolos libres para que se resuelvan por sí mismos. En otro versículo, Allah mostró al profeta (saas) el tipo de justicia y conciliación que necesitaba adoptar en relación a las de otras religiones: Por eso llama y haz lo que se te ha ordenado. No sigan sus antojos y deseos, sino que digan:”Creo en un libro enviado por Alá y se me ha ordenado estar justo entre nosotros. Alá es nuestro Señor y tu Señor. Poseemos nuestras actitudes y tú tienes tus acciones. No hay enfrentamiento entre usted y nosotros. Alá nos juntará a todos juntos. Él es nuestro destino final”. (Surat ash-Shura: 15) Esta noble actitud del Profeta (saas), en total armonía con la moralidad del Corán, debe ser tomada como un caso de muestra de cómo los integrantes de las distintas religiones recientes tienen que ser tratados. La justicia del Profeta (saas) acarreó con su llegada el entendimiento entre personas de diferentes etnias. En varios de sus discursos, inclusive en su sermón final, el Profeta (saas) dijo que la superioridad no radica en la raza, sino en la piedad, como dice Alá en el versículo: ¡Humanidad! Les hemos desarrollado de un varón y una hembra, y les hemos convertido en pueblos y tribus para que les conozcáis unos a otros. El más noble entre nosotros a la visión de Alá es el que tiene más taqwa[justicia, temor de Alá]. Alá es All-Knowing, All-Aware. (Surat al-Hujurat: 13) Dos hadices reportan que el Profeta (saas) dijo:”Tú eres hijo de Adán, y Adán vino del polvo. Que el pueblo deje de alardear de sus ancestros.”(Sunan Abu Dawud, Libro 41, Número 5097)”Estas genealogías tuyas no son una razón para criticar a nadie. Todos sois hijos de Adán. Nadie tiene ninguna superioridad sobre otro, excepto en la religión y el taqwa (dioses).”(Ahmad, 158/4) A lo largo de su sermón final, el profeta (saas) logró un llamamiento a los musulmanes en estos términos:”No hay superioridad para un árabe sobre un árabe no árabe y para un árabe no árabe sobre un árabe; ni para el blanco sobre el negro ni para el negro sobre el blanco excepto en la piedad. Realmente el más noble entre nosotros es el más piadoso”. (Profeta Mahoma

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