La red social musulmana estadounidense se está tambaleando por las novedades de la horrible decapitación de Aasiya Hassan, en teoría por su marido Muzzammil Hassan. Eran integrantes respetados de la red social y cofundaron BridgesTV, una cadena de tv irónicamente encargada de combatir contra los estereotipos negativos de los musulmanes.como uno de los primeros musulmanes en tener triunfo como escritor en Hollywood, fuí entrevistado numerosas ocasiones en BridgesTV y me ha encantado la profesionalidad y el saber de su personal en los instrumentos sociales para informar y comunicar. Jamás había popular a los Hassan, pero se encontraba orgulloso de sus logros. Estaban trayendo un Islam de amor, compasión y hermandad humana al planeta, mientras contrarrestaban las horribles imágenes de crueldad y misoginia que habían manchado la manera en que mis compatriotas estadounidenses veían mi fe. Los Hassan eran personas a las que admiraba, expertos educados y estadounidenses patrióticos con un deber con la familia y la red social. Y entonces oí como Aasiya Hassan murió y quise vomitar. En este preciso momento hay mucha controversia en los instrumentos sociales para informar y comunicar sobre si su asesinato fue un “asesinato por honor”. Y entre los comentaristas más intolerantes, hay gritos de que este horrible asesinato demostró al planeta el “verdadero rostro del Islam”. Que da igual cuán duro los musulmanes intenten vender un Islam de paz y justicia popular, un cadáver sin cabeza de una mujer pobre y maltratada siempre va a ser su legado a la raza humana. Oigo estas expresiones y quiero gritar “¡No! ¡Esto no es el Islam! Esta no es la hermosa religión que trae consuelo y alegría a mil miles de individuos a nivel mundial”. Pero entonces veo imágenes en mi cabeza de Aasiya Hassan yaciendo decapitada en un charco de sangre y me quedo preguntándome por qué alguien debería escuchar. La catástrofe más importante para mí como musulmán es que mi fe está relacionada con acciones tan horribles que se oponen a todo lo que el profeta Mahoma defendió. Para esos que saben poco sobre la historia islámica, puede escucharse ridículo asegurar que el Islam empezó como un movimiento proto-feminista. Pero es verdad. Quizás la salida de esta disparidad para la red social musulmana sea ver hacia atrás en la vida del profeta Mahoma y acordarse su verdadero legado como un visionario defensor de los derechos de la mujer. Hace poco terminé mi primera novela, Madre de los Creyentes, que cuenta la historia del nacimiento del Islam desde la visión de Aisha, la joven mujer del Profeta.como erudita, poetisa y guerrera, Aisha era una de las mujeres más predominantes en la historia, y su historia revela cuán empoderadas estaban las mujeres del Islam al comienzo de la fe. Mientras investigaba la historia del Islam primitivo para mi novela, me asombró la consideración de los derechos de las mujeres en la identidad de la red social desde el inicio. El Profeta era un hombre sensible que había quedado huérfano a una edad temprana y creció en la pobreza. Desde su infancia vio el padecimiento de las mujeres y los jovenes en la Arabia preislámica, donde el fuerte aplastó a los débiles y dedicó su historia a cambiar el sistema. Una de las primeras prácticas árabes que prohibió fue el infanticidio femenino. Los hombres árabes preislámicos enterrarían en el desierto a las pequeñas vivas no deseadas, una horrible tradición que el profeta Mahoma acabó para toda la vida. Hay una vigorosa escena en el Sagrado Corán que representa el Día del Juicio Final, donde las almas de todas las pequeñas asesinadas se alzaban y confrontaban a sus padres, preguntando a los hombres:”¿Por qué delito me mataste?” Y entonces sus padres serían arrojados al infierno. Es una imagen vívida que quiere comunicar el verdadero horror de tales crímenes en las mentes de los árabes familiarizados a siglos de brutales homicidos de jovenes. El Profeta además estableció el derecho de las mujeres a heredar y poseer caracteristicas – derechos que no fueron otorgados a las mujeres cristianas hasta el siglo XIX en Europa y América. Teniendo en cuenta su preocupación por el confort de las mujeres, no es asombroso que los primeros seguidores del Profeta fueran mujeres. El primer musulmán fue su mujer Khadijah, una viuda adinerada que fué su empleadora y había propuesto matrimonio a la pobre Muhammad cuando se encontraba conduciendo sus caravanas. El primer mártir del Islam, Sumaya, era una anciana que fue asesinada por Mecc

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