Por su propia cuenta, Michael Belk ha vivido una vida bendita.como fotógrafo popular mundano, fué uno de los especiales. Su trabajo ha aparecido en Vogue, Elle, GQ y Vanity Fair. Y sus usuarios fueron una constelación para ellos mismos: Náutica, J. Crew, Polo y Christian Dior – para denominar algunos. Pero eso es sólo una sección de lo que logró en su historia. Mezclando su talento para la foto con un sentido natural de ventas, creó campañas de publicidad para bastantes nombres conocidos de la industria de la confección. A lo largo de bastante más de 30 años, fué el hombre detrás de la cámara, el director creativo y el ejecutivo de cuentas – una ventanilla exclusiva para la propaganda popular. Fué profundo”, dice,”pero fué muy entretenido… no tanto sobre el trabajo como sobre jugar con algo que me encanta, viajar por el planeta y trabajar con varios de los enormes modelos y equipos de nuestra industria”. Nada mal para un fotógrafo autodidacta que jamás tomó una cámara hasta los 20 años. Nativo de Orlando y creciendo en Ocala, Michael poseía una vida diferente sosprechada para sí mismo cuando la foto enganchó su alma. Haciendo un trabajo en tiendas de ropa en la escuela secundaria y en la facultad, me interesaba la industria de la ropa y no poseía ni iniciativa de la foto “, pero en algún instante de su vigésimo cumpleaños, él y su hermano contrataron a un amigo fotógrafo para que los fotografiara como un obsequio para su madre. Michael poseía ideas establecidas y dirigió la sesión fotográfica “on location”. “Estaba fascinado con todo el desarrollo.compré una cámara de 35mm y comencé a tomar imágenes de todo:”Cada vida tiene hitos definitivos. Uno de los de Michael vino con tan solo un semestre en la facultad, cuando se dió cuenta de una vacante para un puesto de ventas con Gant Shirtmakers. Gant era el fenómeno de la ropa de los años 60 y esto sería un trabajo para un veterano experimentado, no para un novato de 22 años. No obstante, Michael arregló una entrevista y de alguna forma convenció a Gant para que se arriesgara. Algunas semanas luego, viajaba como ejecutivo de ventas. Tres años después, mientras asistía a una actividad social de ventas de Gant, Michael no se impresionó con la exhibición de la agencia de propaganda. De regreso a casa en Florida, fotografió a un amigo que llevaba muestras de Gant y desarrolló imágenes que él sintió que retrataba la mirada que Gant necesitaba. Después, llevó las imágenes a Nueva York y las anunció al personal de administración y diseño de Gant. Les encantó la mirada, movieron su cuenta a una exclusiva agencia y hicieron una exclusiva operación llamada “The Gant Attitude”, Michael empezó a fotografiar toda su línea de muestra utilizando a sus amigos como modelos. En un cuarto oscuro improvisado, desarrolló un libro de 8 x 10 fotos para utilizar como asistencia visual al enseñar la línea a los usuarios minoristas. La respuesta a esta exhibición fue tan fuerte que comencé a examinar la iniciativa de hacer estos’ libros de estilo’ para otras empresas para sus comerciantes “Su plan de negocios mostraba tanta promesa que renunció a Gant y se dirigió a Nueva York en agosto de 1976. Fue nip and tuck por el año uno hasta que él aterrizó una cuenta cuya orden excedió la orden promedio por siete ocasiones. Mientras su negocio y su valoración crecían, se le hizo la pregunta a Michael si podía hacer folletos impresos además de los “libros de imágenes”, lo que por último llevó a hacer campañas de publicidad. En 1989, movió su compañía a Atlanta para el siguiente hito inesperado. Russell Athletic, un enorme de la industria, compró una de esas cuentas. A los ejecutivos de Russell les gustó el trabajo que Michael causó para otros y le pidió que “lanzara” la propaganda para una de sus divisiones más importantes. Ganó la cuenta, y el negocio de Michael Belk & Company saltó un 400 por ciento. “¡Estamos cocinando! Campañas de prensa, tv

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