Tengo la rara sensación de que frecuentemente nuestras religiones generan los efectos opuestos a eso que suponemos que deberían producir. Entre otras cosas, el budismo enfatiza tres cosas: especialidad, compasión y sabiduría; y las comunidades cristianas enfatizan la renuncia a la crueldad, el perdón y el cariño incondicional. Pero, ¿muestran las comunidades budista y cristiana sus valores profesados? Los budistas, inclusive los monjes budistas, están peleando por la independencia en el Tíbet y Sri Lanka. Los cristianos están peleando contra los terroristas islámicos en Irak y Oriente Medio. Se ve que los judíos están peleando contra todos. Y estoy seguro de que en algún lugar, budistas, judíos y cristianos se están peleando entre ellos por algo o por otro. Se ve que si nuestras pasiones se despiertan lo bastante, las pautas religiosas van por la ventana. Esto expone una pregunta espinosa: si las religiones sólo trabajan para esos que las siguen religiosamente, y también esos seguidores se pierden en relación las pasiones los alcanzan, ¿cómo es posible que la religión sea en teoría el bálsamo mágico que mantiene cuerda a la raza humana? No se ve que lleve a cabo eso. De hecho, varios de los combates más despiadados que se han producido en la historia tuvieron lugar entre facciones religiosas. Es como si el papel de la religión fuera sólo un placentero entre pasiones, un colosal viaje de culpa para compensar nuestra crueldad inseparable. Esto es toda especulación, desde luego, pero si es verdad que la religión jamás cambió principalmente la naturaleza violenta de la raza humana, ¿podría ser que nuestra naturaleza violenta jamás puede ser domada y sólo requiere un detonante con pasión? Además, ¿es viable que la raza humana se vuelva sin gatillo, o sin enlace, donde da igual cuán fuerte se presionen nuestros botones, no tiramos del gatillo? Pienso que esto es viable. No sólo es viable, sino además el enorme potencial que la raza humana da al universo. Pienso que todos tenemos la posibilidad de volvernos como Cristo y como Buda. Pienso que poseemos ese potencial. Si la religión es sólo un refugio favorable y un subterfugio de nuestra verídica naturaleza, que se ve ser la crueldad, ¿qué pasaría si dejáramos de lado la religión completamente para que pudiéramos ver nuestra verídica naturaleza sin racionalizarla o negarla? ¿Quizás sólo finjamos ser religiosos? Pienso que lo que nos engancha a la religión es la necesidad psicológica de vivir luego de la desaparición de alguna forma, oséa, ¡la mayoría de los ancianos están en las iglesias! Pienso que es la continuación de este ego, creo, el fundamento de la religión. En otras expresiones, el fundamento de la religión es socorrer nuestros propios traseros! Si estoy en la verdad y por eso rezamos, para socorrer, puedo ver por qué jamás superaremos nuestra crueldad. Seguimos atrapados en lo que es bueno para nosotros, en lo que va a ser de nosotros, y entonces seguimos temerosos porque tenemos que ser protegidos. Sólo hay pensamientos usuarios sobre los otros, en un pobre intento de concordar con nuestros inquilinos religiosos. Lo que verdaderamente nos importa es a nosotros, y también utilizamos nuestras religiones para promocionarnos a nosotros. ¿Cómo puede esto sanar nuestra crueldad? El acto mismo de la promoción supone crueldad, porque la promoción supone empujarnos frente a alguien o algo más. Si nuestra independencia religiosa se ve amenazada en algún momento, entre otras cosas, porque se ve amenazada en el Tíbet, el temor es que no tenemos la posibilidad de entrenar nuestra religión y, entonces, no iremos al cielo o al Nirvana. Pero, ¿qué debe ver una costumbre colectiva de la religión con nuestra salvación individual? Mientras estemos conscientes, tenemos la posibilidad de entrenar desde adentro sin importar dónde nos encontremos. No, el miedo es que alguien nos diga lo que tenemos la posibilidad de y no tenemos la posibilidad de llevar a cabo, y esto despierta pasión. Este es un fuerte deseo. Nadie le ha dicho al Buda o a Cristo que no podía vagar como vagabundo vagabundo sin lugar de vida y sin dinero. ¿A quién le habría importado? Sólo cuando representamos una amenaza para alguien, estalla la crueldad. Por eso la pregunta debe ser: ¿nuestras religiones representan una amenaza para otros, y si es de esta forma, por qué? ¿Amenazamos a otros por nuestra religión? ¿Podríamos llevarnos bien sin nuestras religiones organizadas y hallar paz en nuestros corazones? Cristo y el Buda, sin depender del judaísmo o hinduismo, parecían

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